Domingo 16 de Junio
Evangelio: Lucas 7, 36-8.3En aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él. Jesús, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa. Y una mujer de la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino con un frasco de perfume y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con sus lágrimas, se los enjugaba con sus cabellos, los cubría de besos y se los ungía con el perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado se dijo: Si éste fuera profeta, sabría quién es esta mujer que lo está tocando y lo que es: una pecadora.» Los demás convidados empezaron a decir entre sí: ¿Quién es éste, que hasta perdona pecados?
Pero Jesús dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, vete en paz.
Una pecadora se acerca a Jesús. Sabe quién es y todos saben quién es y
lo que se dice de ella en el pueblo. Pero lo más importante es que esta
mujer, a la que le han quitado el nombre y ya todos llaman la
pecadora, ha intuido quién es Jesús. No entiende por qué la ama
tanto, por qué no la condena. El amor de Jesús, tan gratuito y
sorprendente, despierta en ella el perfume que llevaba escondido en el
corazón y se pone a amar a Jesús con el callado amor, sin importarle lo
que digan a su alrededor.
¿Ves a esta mujer?... Sus muchos pecados
están perdonados, porque tiene mucho amor. Jesús ofrece al fariseo los
ojos de Dios, cuya santidad no se contamina al tocar nuestro pecado; le
invita a que abandone la mirada de desprecio y estrene una mirada de
bondad. Jesús todo lo pone del revés, presenta a la pecadora como
evangelio, porque ha amado mucho y el amor está por encima del pecado.
¿ME DEJAS, SEÑOR?
¿Acercarme a Ti, a pesar las murmuraciones y críticas sobre mi vida?
¿Derramar el perfume de mis obras, a pesar de hacerlo con cuentagotas?
¿Agradecer, con mi llanto, tu presencia que me rescata y me renueva?
¿ME DEJAS, SEÑOR?¿Olvidarme de lo mucho que me separa de Ti?
¿Acercarme, con un corazón humilde, para que Tú lo restaures?
¿Lanzarme con pasión a la búsqueda de tu rostro?
¿ME DEJAS, SEÑOR?Hoy, como aquella mujer,
también quiero pasar de la oscuridad a la luz
de la debilidad a la fortaleza
del pecado a la Gracia
de la muerte a la vida
del distanciamiento a la comunión contigo, Señor.¿ME DEJAS, SEÑOR?Hoy, como aquella mujer, a la que no le tembló el pulso
quiero hacerme hueco en medio de tanto obstáculo
que me impide llegar a Ti
Sí; SeñorNo sé si estoy totalmente arrepentido
lo que sí sé, es que sin Ti,
el perfume de la vida me sabe a poco
las lágrimas de cada día se secan pronto
y los cabellos del prójimo
son utilizados para arrastrarlos, cabello y prójimo, por el miserable suelo.
¿ME DEJAS, SEÑOR?Sólo te traigo, lo que en el corazón tengo: AMOR
¿ME DEJAS DÁRTELO, SEÑOR?Y así, sólo así y entonces,
podré de verdad
irme en paz. AménAlbina MorenoVIDEO RELACIONADO
NADA TE TURBE