Sobre un alma humilde están entreabiertas
las compuertas celestialesSobre un alma humilde están entreabiertas las compuertas celestiales y un mar de gracias fluye sobre ella. A tal alma Dios no niega nada; tal alma es omnipotente, ella influye en el destino del mundo entero; a tal alma Dios la eleva hasta su trono y cuanto ella más se humilla tanto más Dios se inclina hacia ella, la persigue con Sus gracias y la acompaña en cada momento con su omnipotencia
Diario de Santa Faustina, 1306