
VIVIR EN EL MISTERIO DE LA TRINIDADComo un sello en el corazón. Bautizados en su nombre, en su nombre adentrados en la Eucaristía, acompañados por El en la realización de los proyectos del reino, los orantes estamos llamados a vivir este gran don de comunión del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo en nuestros corazones.
Parecerse a Dios. Sólo el que vive la caridad puede entender la Trinidad y parecerse a ella (San Agustín). La donación total de las Tres Personas, su plena generosidad, es una hermosa lección para nosotros, tan dados a desear y defender nuestra propiedad, incluido el amor.
Artesanos de unidad. El Dios Uno y Trino es comunión de amor, y se da
creando unidad y alentando en el mundo estructuras de comunión y de
diálogo de pensamientos, palabras y corazones... Al ser en sí mismo vida
y amor, es para nosotros y en nosotros para todos fuente de vida y de
amor. Sin experiencia de la Trinidad no habrá iglesia, ni familia, ni
comunidad: que todos sean uno...en nosotros (Jn 17,21).