
CONSAGRACIÓN A MARÍA
Querida y tierna Madre mía,
María, ampárame, cuida de mi
inteligencia,
de mi corazón y mis sentidos
para que no cometa nunca el pecado.
Santifica mis pensamientos,
afectos, palabras y acciones
para que pueda agradarte a ti
y a tu Jesús y Dios mío
y contigo llegue al Paraíso.
Jesús y María
denme su santa bendición:
en el nombre del Padre,
y del Hijo
y del Espíritu Santo. Amén.
(P.Alberione)
DAME UN CORAZÓN DE NIÑO
Santa María, Madre de Dios
consérvame un corazón de niño,
puro y cristalino como una fuente.
Dame un corazón sencillo
que no saboree las tristezas;
un corazón grande para entregarse,
tierno en la compasión;
un corazón fiel y generoso
que no olvide ningún bien
ni guarde rencor por ningún mal.
Fórmame un corazón manso y humilde,
amante sin pedir retorno,
gozoso al desaparecer en otro corazón
ante tu divino Hijo;
un corazón grande e indomable
que con ninguna ingratitud se cierre,
que con ninguna indiferencia se canse;
un corazón atormentado por la gloria
de Jesucristo,
herido de su amor,
con herida de su amor,
con herida que sólo se cure en el cielo
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