PRIMER DOMINGO
DE ADVIENTOEl tiempo de Adviento está dedicado a cultivar esa disposición del corazón. Sería imperdonable dejarlo pasar sin aprovechar la Palabra, la oración y la penitencia que la Iglesia en él nos ofrece.
El Adviento, tiempo de atención. Como tiempo de gracia constituye una disposición para la atención de la Palabra de Dios, de la conversión, del testimonio de la santidad y del empeño evangelizador, en una sociedad circundada y penetrada por el pecado. Significa la llegada actual de Dios a nuestra vida: como un hombre que se va de viaje, deja su casa al cuidado de sus servidores
Marcos 13,33-37
VIGILAD: PUES NO SABÉIS CUÁNDO ES EL MOMENTO.Dios
es el que nos espera. Tiene tiempo y promesas para nosotros. Su amor es
más fuerte que nuestros agobios y preocupaciones, su presencia se
muestra fiel en nuestras ausencias y olvidos.
El tiempo de
Adviento es un tiempo propicio para acoger las promesas. Las promesas de
Dios rompen los pesimismos, las desilusiones, los cansancios.
Queridos
hermanos y hermanas, dejémonos envolver por la misericordia de Dios;
confiemos en su paciencia que siempre nos concede tiempo; tengamos el
valor de volver a su casa, de habitar en las heridas de su amor dejando
que Él nos ame, de encontrar su misericordia en los sacramentos.
Sentiremos su ternura, tan bella, sentiremos su abrazo y seremos también
nosotros más capaces de misericordia, de paciencia, de perdón y de
amor
MIRAD, VIGILAD, PUES NO SABÉIS CUÁNDO ES EL MOMENTO. Vivir vigilantes es un imperativo ético en todas las edades y situaciones de la vida de un ser humano.
Cuando
desaparece la vigilancia aumenta el riesgo y la posibilidad de
corrupción y decadencia, tanto en la vida corporal, como en la vida
social y en la vida religiosa. Una persona seria y responsable es siempre una persona vigilante, con una vigilancia activa y esperanzada. El que ama sabe esperar también cuando el otro tarda. Esperamos a Jesús si lo amamos y deseamos ardientemente encontrarnos con Él.
Se
le espera amando concretamente, sirviéndolo, por ejemplo, en el que
está cerca de nosotros, o comprometiéndose en la construcción de una
sociedad más justa. Dios nos regala a raudales su Amor, viene a
nuestra vida y quiere aprovechemos a tope los dones que nos da. Estamos a
tiempo de hacer que nuestra vida merezca la pena. Adviento es espera, pero también transformación, conversión... Nuestra oración "Ven, señor, Jesús" debe ir acompañada por la decisión "Voy, Señor Jesús".ALBINA MORENO