EL HOMBRE HUMILDEUna actitud que nos ayuda a superar los límites y las debilidades de nuestra vida es la humildad. ¿Qué es la humildad? Dice el Padre Kentenich, fundador del Movimiento de Schoenstatt: Humildad es la virtud moral por la cual el hombre se experimenta totalmente débil, cuando está separado de Dios, y totalmente fuerte cuando está sumergido en Dios.

Humildad es algo muy distinto de sentimientos o complejos de
inferioridad: estos son expresiones de desaliento o depresión. En
nuestro tiempo muchos sufren de estos complejos y sentimientos, sobre
todo personas de temperamentos melancólicos.
La humildad contiene dos
sentimientos de vida aparentemente opuestos: pequeñez y grandeza. Quien
solamente experimenta su pequeñez, a la larga caerá en complejo de
inferioridad. En cambio, quien solo experimenta la grandes se hará
orgulloso y presuntuosos. En María, el ser humano por excelencia, se da
el perfecto equilibrio: en sí misma se siente pequeña, pero a la vez, se
siente amada y engrandecida por Dios.
Humildad como grandeza es,
entonces, saberme aceptado, valorado y querido por el Padre. Es el
reposo en un tú que me da seguridad. Es esa experiencia que tranquiliza
mi corazón y me permite aceptar la pequeñez y las limitaciones sin
angustia. Y puedo sentirme querido y, por eso, grande e importante a los
ojos de Dios.
Humildad como pequeñez es aceptarme como criatura
limitada y pecadora ante el Dios perfecto y santo. Por eso, santa Teresa
puede decir que humildad es verdad. El hombre auténtico se encuentra
bien cuando es veraz: es la espontaneidad de aquel que no tiene nada que
esconder, es la espontaneidad del niño.
Humildad, por eso, no es
esconder los talentos. El ideal bíblico de la mansedumbre no es lo mismo
que falta de personalidad; la paciencia no es cobardía y pasivismo; la
pequeñez y sencillez no es mediocridad.
Por eso también dice el Padre
kentenich: Por lo general, el hombre humilde no es nervioso. O dicho
de otra forma: Si somos nerviosos no cuando tenemos nervios débiles
sino cuando realmente somos nerviosos -, tenemos que analizar si no es
porque en nuestra vida constatamos una gran falta de humildad.
Padre Nicolás Schwizer